Baja el cobre, sube el dólar ¿ganan las pequeñas empresas?

Sergio M. Urrutia
Docente Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, U. Central

Hace ya algún tiempo que el precio del cobre viene presentando una trayectoria tendiente a la baja lo que ha provocado, como contrapartida, un alza en el precio del dólar a niveles similares de hace seis o siete años. Esta situación coyuntural de nuestra economía representa atractivas oportunidades para las exportaciones de productos de micro y pequeñas empresas manufactureras.

Difícilmente el precio del metal rojo volverá a empinarse por sobre los US$ 3 la libra, básicamente porque China, uno de nuestros principales compradores, ha bajado el ritmo de crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB). En efecto, entre los años 2002 y 2011, el llamado “gigante asiático” creció como promedio anual, un 9,1%, demandando una gran cantidad de cobre cuyo precio promedio se situó por sobre los US$ 3,40 la libra en el período 2010-2012.

El escenario de hoy en China es muy distinto; con una proyección de crecimiento a futuro por debajo del 7%, los menores ingresos de la divisa estadounidense a nuestro país repercutirán en un alza del tipo de cambio, pero nos puede volver más atractivos para el desarrollo de exportaciones no tradicionales.

En ese contexto, se hace necesario que el mundo de las micro y pequeñas empresas pueda exportar productos de propia manufactura, con estándares de calidad internacionales y que pueda responder así a mercados demandantes, explorando otros rumbos, mirando a otras economías emergentes, como India, que en los próximos años debería crecer por sobre un 7,5%

Pero para abordar estos mercados y responder a este atractivo desafío, se requiere, al menos, la conjugación de tres elementos: primero; capacitación permanente para mejorar los procesos y productos ofrecidos; segundo, innovación o “reinventarse” para hacerlo mejor y distinto y; por último, practicar la asociatividad con pares que realicen las mismas actividades, de manera de lograr volúmenes de producción de calidad y atractivos para ofrecer a esos mercados exigentes y demandantes.

Todo ello debe ocurrir al alero de un encadenamiento virtuoso que permita a las microempresas ser proveedoras de las pequeñas y estas, a su vez, consolidar en la asociatividad su real capacidad para hacer frente a una demanda potencialmente exigente.
Es posible lograr la creación y fortalecimiento de un sector exportador permanente, que responda a un mercado creciente y globalizado, que independiente del precio del cobre, pueda generar oportunidades a las micro y pequeñas empresaa manufactureras para enfrentar mercados latentes y no explotados.

Es decir, es posible aprovechar la caída en el precio de las materias primas y el alza del dólar como una nueva oportunidad para las micro y pequeñas empresas, motores de nuestra economía y agentes dinámicos que están llamados a transformar las amenazas en una buena ocasión para mejorar, innovar, asociarse y crecer.

Sergio Urrutia Donoso

Docente Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Central.

  • Contador Público y Auditor, Universidad de Santiago
  • Magíster en Administración de Negocios Universidad Central de Chile
  • Diplomado en Gestión de Bancos, Universidad de Chile