Bienes Nacionales Protegidos abarcan unas 621.000 hectáreas

El Ministerio de Bienes Nacionales ha declarado la conservación de 56 áreas de terrenos fiscales, equivalentes a 621.000 hectáreas, mediante la creación de Bienes Nacionales Protegidos, informó hoy el titular de la cartera, Víctor Osorio, en el Simposio Internacional Turismo Sustentable en Áreas Protegidas.

“En 19 de estas áreas se realizan interesantes proyectos de desarrollo en los ámbitos del turismo, la conservación, la ciencia y la investigación, a lo que se suman alrededor de  14 millones de hectáreas afectadas al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado”, precisó ante el más de un centenar de participantes en el encuentro, entre ellos el Ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier; y la Subsecretaria de Turismo, Javiera Montes.

El Simposio Internacional, que se desarrolla en el Centro Cultural La Moneda, abordará  las experiencias turísticas en torno a áreas protegidas;  la comunidad local: empoderamiento, capacitación, oportunidades de desarrollo económico local; gobernanza y turismo en áreas protegidas; y planificación y gestión integrada del turismo en áreas protegidas. El objetivo del encuentro es generar un espacio para discutir aspectos asociados al uso turístico sustentable en áreas protegidas, profundizando respecto del estado actual y los desafíos existentes en la materia.

La instancia convoca a exponentes tanto nacionales como internacionales para dialogar sobre experiencias a nivel mundial en esta materia. Cuenta con representantes de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Parks Canada, Nueva Zelanda (cultura maorí) y Universidad de Colorado, Estados Unidos, entre otros. Es organizado por la Subsecretaria de Turismo, con el patrocinio de los Ministerios de Medio Ambiente y Bienes Nacionales, CONAF, Servicio Nacional de Turismo, PNUD Chile y la Organización Mundial de Turismo.

El Ministro de Bienes Nacionales señaló que el crecimiento económico debe ir de la mano del desarrollo sustentable de los recursos. “Así ha sido entendido por el Gobierno de Chile y asumido en la definición de directrices de nuestras políticas sectoriales. Nuestro desafío es contribuir a esta tarea de todas y todos con nuestra experiencia en la gestión de la propiedad fiscal, patrimonio de todas las chilenas y todos los chilenos”, subrayó.

Recordó que el fisco es propietario del 53 por ciento del territorio nacional. “Se trata de un conjunto diverso de bienes patrimoniales que hasta la fecha han sido reconocidos por este Ministerio y muchos protegidos oficialmente, constituyendo la reserva del país para asumir los futuros desafíos del desarrollo sostenible”, comentó.

Sobre los esfuerzos  concretos realizados a lo largo del país, destacó la inédita y reciente experiencia de  Bienes Nacionales en la Región de Los Ríos, al reconocer la gestión de conservación y manejo ciudadano de la zona de amortiguación del área protegida Parque Alerce Costero y Reserva Costera Valdiviana. Gracias a este desempeño, la comunidad organizada de Cadillal Alto recibió 347 hectáreas de patrimonio fiscal en Concesión de uso gratuito para desarrollar de mejor manera sus actividades económicas, que incorporan el turismo bajo el esquema de uso sustentable.

En el marco la Política Nacional de Áreas Protegidas, que contempla la protección efectiva de territorio público y privado con alto valor natural, el Ministerio de Bienes Nacionales se comprometió a contribuir a la tarea con la creación del Programa de Bienes Nacionales Protegidos.

Los Bienes Nacionales Protegidos (BNP) constituyen un subsistema del Sistema de Áreas Protegidas, cuyo instrumento de protección consiste en la autodestinación y posterior concesión a terceros para proyectos con fines de conservación y desarrollo sustentable. Corresponden, entonces, a un subsistema de propiedad pública de áreas de conservación que permite la incorporación de privados y la sociedad civil a la administración de áreas y al manejo sustentable de los recursos patrimoniales fiscales contenidos en los predios protegidos. De este modo, se entregan garantías no sólo a la real conservación de las especies o ecosistemas a proteger sino, a la vez, se generan las condiciones necesarias para que estos bienes sean para el uso y goce del conjunto de la sociedad.