Contra la Guerra, la obra inédita con la que el Museo Violeta Parra abre sus puertas

Fuente: La Tercera

Es 1960 y la cantautora Violeta Parra se sobrepone a un aguacero para vivir sus días más brillantes. El año anterior, una hepatitis la lanzó a la cama por ocho meses y la obligó a alejarse de los escenarios y de sus investigaciones por el campo sobre los orígenes del folclor local. Sin embargo, en su catre de La Reina, se reforzaría su faceta de artista visual: allí la autora de Gracias a la vida se concentró en bordar y pintar como nunca antes, hasta el punto de que en diciembre de ese año arma su primera exposición de óleos y arpilleras en la Feria de Artes Plásticas del Parque Forestal. No fue lo único que la hizo feliz.

Un par de meses antes, ya recuperada, el 4 de octubre, día de su cumpleaños, conoce al músico suizo Gilbert Favre, su última pareja. El la haría acercarse más a Europa, vivieron juntos entre Francia y Suiza, y sería su gran apoyo cuando en 1964 la artista llegue a exponer sus arpilleras, óleos y esculturas en alambre en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre.

El próximo domingo 4 de octubre se sumará un nuevo significado a la fecha: ese día, tras años de gestiones, se inaugura en una ceremonia privada el Museo Violeta Parra, que albergará parte importante de la obra visual de la artista. Dos días después, el martes 6, abrirá oficialmente sus puertas a público. Allí estará la colección de 47 óleos, arpilleras y obras en papel maché, pertenecientes a la Fundación Violeta Parra, que en 2007 fue traspasada en comodato para ser exhibidas en el Centro Cultural La Moneda. Todas menos una.

La arpillera Contra la guerra (1963), la pieza número 48 de la colección, fue la única de las obras que en los años 90 regresaron a Chile desde Ginebra, pero que en lugar de ser guardada por su hija Isabel y exhibida en el CCPLM, terminó colgada en una pared de la casa de su otro hijo, Angel. Desde allí no se movió hasta fines de agosto pasado, cuando fue trasladada al museo.

Se trata de una de las obras más emblemáticas de Violeta Parra, y quizás de las más deterioradas. “Hubo poco tiempo para analizarla, pero sí pudimos consolidarla para que no siga dañándose. Esta obra la conocí en los 90 cuando llega a la mesa de mi compañera de taller, la restauradora Alejandra Castro. Reencontrármela es un desafío de investigación que recién comienza”, dice la conservadora del museo Ana Anselmo, quien ha trabajado en la recuperación de toda la colección junto a Camila Muñoz.

En la obra, bordada con lana en tela de yute, aparece la propia Violeta Parra, según explicó en una entrevista realizada en Ginebra en 1965, por la periodista Madeleine Brumage. En ella refleja su sentir sobre los desordenes políticos de Chile y el mundo: “Lo primero que vemos son personajes que aman la paz. La primera (de morado) soy yo porque es el color de mi nombre. Estoy acompañada por un amigo argentino, una amiga chilena y una indígena. Las flores de cada personaje corresponden a sus almas. El fusil representa la guerra y la muerte”, cuenta Violeta en la grabación. “Para mí, la pintura es el punto triste y oscuro de la vida. En ella trato de expresar lo más profundo del ser humano. Mientras que la tapicería es la parte alegre”, revela.

Obra total

Diseñado por el arquitecto Cristián Undurraga, el museo, que recibirá recursos directos del Estado al igual que el GAM y el CCPLM, cuenta con una sala audiovisual con archivos de la autora de Run run se fue pal norte, un auditorio para 100 personas destinado a conciertos y charlas y una sala didáctica para mediación cultural. La extensión del espacio estará a cargo de un comité formado por la antropóloga Sonia Montecino, la cientista política Chantal Signorio y el pintor Samy Benmayor. “Queremos dar a conocer masivamente a Violeta con miras a su centenario en 2017, para eso se trabajarán actividades para colegios y público general. Nos gustaría en el futuro llevar a regiones esta colección”, señala el ministro de Cultura, Ernesto Ottone.

Claro que su fuerte es la colección. Esta se exhibirá en dos salas donde se desplegarán sólo 23 obras; las restantes rotarán. “Tanto las telas como los tapices estuvieron por años doblados sin cumplir ningún estándar de conservación. Ahora estamos aplacando restaurándolas y exhibiéndolas protegidas por acrílicos y las arpilleras inclinadas en 30°, con mucho control de luz y temperatura”, señala Anselmo.

Para la conservadora lo que se ha visto de la obra de Parra es sólo la punta del iceberg. “Hay muchas obras repartidas en colecciones privadas en Argentina, en Europa y dentro de la familia. Nicanor Parar tiene varias. En la medida en que existe un institución como esta la gente se anima a mostrar, prestar y donar obras, esperamos que eso ocurra y que en unos años podamos contar un catálogo razonado de la obra total de Violeta”.