El esperado aguinaldo

Sergio M. Urrutia
Docente
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas
Universidad Central

El tradicional aguinaldo, que según la tradición se remonta a la Roma post cristiana y se asocia con la costumbre de dar regalos en Navidad, constituye en su génesis una manifestación de fraternidad que fue heredada por los sociedades americanas colonizadas por los españoles. En Chile, ya es una costumbre que se haga extensiva la entrega de este beneficio para los trabajadores, también en Fiestas Patrias.

A días de una nueva celebración de nuestras festividades nacionales, diversos estudios recientemente realizados oinciden en que sobre el 80% de las empresas dará aguinaldo a sus trabajadores. El beneficio se expresará en diferentes modalidades: la mayoría entregará dinero, otras mercadería y otras tantas, la tan de moda gift card.

Respecto de los montos en dinero, una de las encuestas precisa que este sobrepasaría los 70 mil pesos.

El año pasado, a esta misma fecha, cuando existían incipientes temores respecto de una eventual desaceleración económica, las encuestas realizadas concluían en que, en promedio, el 50% de las empresas otorgaría aguinaldo a sus empleados. Respecto de los montos en dinero, se señalaba que el 39% recibiría sobre 50 mil pesos, en tanto el 33% percibiría una cifra inferior.

Si bien el aguinaldo no es una obligación de la empresa para con sus trabajadores, se entiende que es un beneficio otorgado de manera consuetudinaria, es decir, opera la ley de la costumbre y si una empresa históricamente ha entregado el beneficio, se espera que lo continúe haciendo.

Con todo, llama la atención el aumento del porcentaje de empresas que otorgarán aguinaldo este año, o que al menos lo declaran.

Una lectura posible- y generosa- es que ante el escenario de incertidumbre, los empresarios entendieron que si los efectos de la desaceleración se expresan en restringir los beneficios para los trabajadores, entonces se estaría cometiendo un error, pues se traspasaría la carga a quien no corresponde; porque está demostrada la incidencia de aspectos como este en la productividad y el clima laboral.

Otra, puede ser que haya menos desconfianza de aquella expresada en los discursos gremiales y que todos hayamos asumido que, aunque a tasas bajas, el país seguirá creciendo.

Al margen de la forma en que las empresas expresen el beneficio, los trabajadores lo esperan y lo valoran sobre todo cuando el clima es de celebración y fiesta nacional. Buscar la manera de celebrar siempre será beneficioso para las organizaciones: aumenta la sensación de pertenencia, sube el índice de satisfacción y también de productividad, factores decisivos para enfrentar la desaceleración porque, a fin de cuentas, que Chile crezca nos conviene a todos.